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Construyendo Mejores Marcas

La Historia Completa...

Cuando fuimos a la universidad, nos enseñaron que el fin último de las empresas era la generación de utilidades. En ramos de economía, optimización y ciencias aplicadas nos dedicamos a maximizar una y otra vez la misma función: La función de utilidad de las empresas. Optimizar el P*Q, minimizando el costo y los gastos. Adam Smith, Milton Friedman y sus seguidores eran nuestras veneradas eminencias y así también sus postulados.

 

El mundo ha cambiado, eso no es novedad, lo ha estado haciendo siempre. En la esencia de nuestro entendimiento del universo está presente de manera intrínseca y constante la evolución. 

 

Existe mucho consenso en que el agente de cambio más profundo y radical de este siglo ha sido la entrada del internet en nuestras vidas. Uno de los efectos del internet que mayor impacto ha generado es la democratización del poder. Internet otorgó poder a las personas, porque nos dio acceso a dos bienes que antes eran privilegio de unos pocos: la información y la comunicación masiva. 

 

El acceso a la información, aumentó el nivel de conocimiento y con eso también el nivel de consciencia de las personas. El acceso a la comunicación, por otro lado, otorgó voz a las personas, y con eso una importante sensación de empoderamiento frente a las grandes instituciones o a los más privilegiados.

 

En el mundo de los negocios, el creciente protagonismo de estas “nuevas” expectativas y demandas, llegó a un punto tal de poner en jaque el gran paradigma instaurado por Milton Friedman hace 50 años atrás a través del NY Times: “La responsabilidad social de los empresarios es incrementar sus ganancias” 

 

Con individuos más conscientes y empoderados, ha quedado en evidencia que esa responsabilidad se queda corta, y que en la sociedad hoy se espera mucho más que la generación de ganancias. La empresa de hoy, debe no sólo contribuir al interés de los accionistas, sino también a los de la sociedad y el planeta. La generación de utilidades, por ende, no es suficiente. 

 

Nuestra experiencia nos ha convencido de que el bienestar universal no puede descansar sólamente en la labor de los políticos. Somos las personas los que promovemos el cambio y los que impactamos el entorno con cada una de nuestras decisiones. 

Las marcas, presentes en el día a día de las personas, tienen el poder de promover y generar mejoras sustanciales para todos, mientras generan beneficios para los accionistas. Son las que finalmente conectan al negocio con las personas, creando una relación con ellos.

 

¿Qué es lo que esta nueva sociedad valora? ¿Cómo las marcas pueden hacerse cargo de estas nuevas sociedades? Hoy más que nunca tenemos que estar cerca de las necesidades de las personas y el planeta

 

En Better Brands, creemos firmemente en el rol de las marcas en la sociedad.

La generación de utilidades y la contribución al entorno no son excluyentes. Es más, cada vez son más dependientes entre sí y por lo tanto son parte de una misma ecuación. Una nueva función a maximizar. Un nuevo paradigma.

 

En este contexto, tenemos una visión, y es que todas las marcas tengan un impacto positivo en su entorno, contribuyendo a las personas, la prosperidad y el planeta. Sabemos que es ambicioso, idealista, pero por qué no serlo. Queremos soñar en grande, y contribuir en avanzar hacia un mejor vivir.

 

Somos dos profesionales apasionadas, que nos hemos comprometido a trabajar en un propósito común: Acelerar la construcción de estrategias de marca que impacten positivamente su entorno, de manera rentable.

 

Creemos con confianza que a ti que lees esto, también te resuenan nuestros valores, y que cada vez somos más los que impulsamos un mundo mejor. 

Queremos apoyar e inspirar a toda persona que trabaje con marcas, a avanzar en construir este sueño. Pensar en las generaciones futuras e impregnar en su trabajo una forma de hacer las cosas de manera consciente. Esto no sólo ayudará a transformar la vida de otras personas, sino también a transformar el propio día a día laboral, aumentar la motivación en el trabajo y finalmente aumentar el sentido de propósito en la vida personal.

 

No se trata necesariamente de hacer cambios radicales, sino que dar aunque sea un paso en pro de contribuir y de ir más allá de nosotros mismos, es decir, de trascender.

 

Construyamos esto juntos.

Con Cariño,

 

Dani y Paz.